Platicaba este domingo con mi amigo y compañero Jorge Raúl Nacif, un buen muchacho de origen libanés, de la nueva generación de periodistas taurinas cibernéticos,  quien empezó a ir a las corridas desde niño, luego quiso ser novillero y se dio cuenta que no tenía ese valor. “Una persona me dijo que tenía mucha afición y que no tenía cualidades para ser torero, pero esa misma afición la podía canalizar de otra manera, para ayudar a la fiesta”. Ahora es gran comunicólogo que chanela de toros  y bien, el cual ha tenido una gran formación como periodista  taurino y trato excepcional con la gente del toro, que se ha ganado su aceptación.

Todo esto salió a colación y me recordó de la trayectoria de Don Rafael Morales “Clarinero” al enterarme de su muerte, a los 96 años en su natal Querétaro de un infarto cardiaco. Me trajo a la mente muchos recuerdos sobre las pláticas que tuvimos.

“Clarinero” era un hombre culto, que amaba la fiesta brava, que desfiló en las filas novilleriles no por mucho tiempo y enfocó a su verdadera  vocación al periodismo y las letras.

Tuve la dicha y el placer de conversar con don Rafael, largas horas en el teléfono, de su vida, de su profesión. Son de esos periodistas  de la vieja guardia, con un gran acervo cultural que te enriquecen con sus encantadoras anécdotas.

“Clarinero” tuvo el placer de compartir el micrófono con su gran amigo Don Pepe Alameda, con Paco Malgesto, Víctor Manuel Esquivel y Carlos Albert en las transmisiones de radio y televisión para las principales ferias y plazas del país.

“Clarinero” invitó a mi padre “El Ciego Muñoz” a colaborar en su programa taurino “Clarinazos de Clarinero” en la estación Radio 620, que duró más de 40 años. Mi padre daba todo los resultados del acontecer taurino en la República Mexicana:  “Muy buenas noches amigos de Radio 620… y ahí se arrancaba para anunciar,  por decirlo así del triunfo o la tarde aciaga de Manolo Martínez. Cabe señalar que  el programa  tenía muy buena aceptación y éxito, porque era la forma en que los aficionados y los mismos taurinos se enteraban de lo que pasaba en el país, en un par de minutos,  no es como ahora con las redes sociales y el internet que se informan en un dos por tres.

La amistad de Clarinero con mi padre era de maravilla,  porque  tenían varias cosas en común, fueron toreros, amaban la fiesta brava y las letras. Nunca escuché a mi padre hablar mal de Clarinero, al contrario, siempre con admiración y respeto, que fue básica en su amistad.

En la etapa que mi papá se hizo apoderado de Raquel Martínez, tenía que viajar, y en su lugar entraba yo al “quite” para dar los resultados y de ahí hasta que terminó el programa con su hijo y mi gran amigo Martín.

Recuerdos muchos, “Clarinero”, siempre te recordaré con cariño y un gran afecto por lo que dejaste en la fiesta, tu gran sensibilidad en el micrófono y en las letras, en tus libro como “Cartas Taurinas”, “Entrevistas de Martín Morales” y sobre todo a uno de tus tres escritores mexicanos que más admiraste “Epistolario Taurino de Clarinero a Martín Luis Guzmán”.

Me despido contigo como lo hacías en este último: “Mientras tanto “Don Clarinero” reciba el cordial afecto de su Affma., Atta. Y SS. Bernarda Muñoz”.

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