Diego San Román mantiene el paso y sale en hombros

Boletín de Prensa


El diestro queretano Diego San Román se alzó como el máximo triunfador la noche de este viernes al cortar tres orejas en la corrida inaugural de temporada en la plaza de toros “El Paseo-Fermín Rivera” de San Luis Potosí, que registró tres cuartos de entrada en noche calurosa.

Diego Silveti escuchó palmas en su primero, división de opiniones en su segundo y un aviso en otro de regalo, en tanto que el español Marcó Pérez, quien debutó en esta plaza, tuvo división en su primero y palmas en el sexto, que se despitorró desde la cepa, tras el tercio de banderillas.

El encierro de Teófilo Gomez, bien presentado, dio un juego desigual, destacando si acaso los corridos en primero, segundo y octavo lugar.

Del triunfador podemos consignar que salió a entregarse materialmente en cada uno de sus toros para conseguir el triunfo, toda vez que el juez de plaza quiso ser el protagonista del festejo al escamotearle una oreja que el público pedía en su segundo turno, lo que le hubiera asegurado la  salida a hombros sin necesidad de regalar un sobrero y al que a la postre le cortó las dos orejas para remachar el triunfo.

La faena de su primero había sido voluntariosa, pero sobre todo con matices de dramatismo, al ejecutar cambiados por la espalda de escalofrío en el tendido. Instrumentó  una faena variada por ambos lados, aprovechando el recorrido del astado. Mató de entera desprendida y el juez le concedió la oreja.

Su segundo no acabó de transmitir al tendido, por lo que en la parte final de la faena Diego se empleó a fondo y con la ayuda desde el tendido de la banda de música que hizo sonar la Acuarela Potosina, el público se emocionó y arropó al espigado matador entre cálidos olés. A este lo pasaportó al segundo viaje y ante la algarabía y petición popular, el juez Luis Palacios, hizo oídos sordos y le negó la oreja, generando una monumental bronca. Diego entonces salió y dio la vuelta al ruedo a petición de la afición.

Regaló un sombrero corrido en octavo sitio, al que de nueva cuenta y  con más deseos de triunfo, se jugó la vida y le arrancó la faena a base de embráguense al toro. Lo mató de estocada fulminante y ahora sí, el juez, tuvo que concederle las dos orejas.

Silveti, por su parte, que había realizado una faena con técnica y calidad en su primero, al que recibió por alto en los medios sin enmendar en una vistosa serie, hizo lo imposible ante el ejemplar que no transmitía mucho al tendido. Mató al segundo viaje y escuchó palmas.

Su segundo, que fue el lunar, no le dio opciones mínimas de triunfo, por lo que herido en su amor propio, regaló un sobrero, que salió en séptimo lugar, también sin un ápice de transmisión. Se puso pesado con el acero y escuchó un aviso.

Marco Pérez en su debut ante la afición potosina, dejó destellos de la calidad que posee ante el tercero, en una faena aseada a media altura, como lo pedía el ejemplar. Escuchó un aviso.

Cuando buscaba afanosamente el triunfo en el sexto, ocurrió la desgracia. El toro remató en un burladero luego del segundo tercio, rompiéndose el pitón derecho desde la cepa, ante el evidente coraje y desencanto del torero español, que no logró pegar un solo muletazo.

Al final del festejo, el público sacó a hombros a Diego San Román.

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