Fue el 12 de agosto del 2011, cuando la Plaza de toros de Gijón, sirvió como escenario para un acontecimiento histórico, para la dinastía Silveti y la tauromaquia mundial.
Aquella tarde, el príncipe de Galapagar, José Tomas, en presencia de Alejandro Talavante, otorgó la alternativa a la cuarta generación de toreros, de una de las dinastías más longevas en la historia del toreo. Esta vez, Diego Silveti, tomaría los trastos para continuar con este legado que inició su bisabuelo Juan Silveti mañón hace 110 años.
Han sido quince largos calendarios, de una lucha incesante, llenos de aprendizaje, de momentos difíciles, de retos, metas y logros consumados, de mucho trabajo pero sobre todo, de una entrega total y una afición inquebrantable.
Hoy en día, Diego Silveti, atraviesa por un gran momento en su carrera. Valor sereno, técnica solvente y una gran madurez profesional y personal que lo mantienen como uno de los pilares del escalafón taurino mexicano.
Han sido innumerables sus triunfos en suelo azteca, pero sin duda, uno de los más recordados, es el que tuvo el 5 de febrero del 2025 en la Plaza México, cuando, en la despedida del maestro Enrique Ponce, cortó dos orejas al primero de su lote, en una faena inconmensurable. Siendo hasta el momento, el último torero mexicano en salir a hombros de este coso, después de que este, fuese obligado a cerrar sus puertas.

