Alejandro Fernández cortó una solitiaria oreja, en una tarde interesante

Redacción

Guadalajara, Jal. (Por Chano Sandoval) Plaza de toros Nuevo Progreso. Primera novillada del serial 2026. Novillos de la ganadería, Santa Lucía, Zaragoza hermanos. Divisa Esmeralda y Plata. Para los novilleros Alejandro Fernández, Tomás Alejandro y Vladimir Díaz.

Alejandro Fernández corta solitaria oreja, en una tarde interesante.
Aunque no hubo triunfos apoteósicos. El público salió contenta ante un encierro que dio juego y permitió estar a los novilleros.

Terminó el ayuno. Después de casi seis meses sin actividad taurina en Guadalajara, la sequía por fin concluyó,
La monumental Plaza de Toros Nuevo Progreso volvió a abrir sus puertas y recibió en sus tendidos a los escasos aficionados que atendieron al llamado de liturgia del Rey Toro, deseosos de reencontrarse con el rito, el color, la pasión y la emoción de una tarde de toros.

Previo al paseíllo se contó con la participación especial de “Flamenzia” Laboratorio de Danza y Sonido Experimental, en una presentación que emocionó a los presentes, donde se fusionó la fuerza del flamenco, la belleza del toreo y la magia de la danza.

Al sonar el toque del clarín a la hora convenida, el alguacilillo apareció en la arena para despejar simbólicamente el ruedo, como mandaba la antigua usanza. Acto seguido, los tres alternantes rompieron el paseíllo y la plaza volvio a vibrar al compás del preludio de la ópera Carmen, de Georges Bizet.

El servicio de plaza anunció la salida de “Varilarguero”, primero de la tarde, que correspondió al tapatío Alejandro Fernández, ataviado con un vestido noche y oro. Lo recibió con verónicas, aunque sin conseguir redondear el saludo capotero.

Durante el segundo tercio, uno de los subalternos colocó una banderilla en los costillares.

Ya con la muleta, el viento impidió que la faena tuviera limpieza. Además, el novillo reculaba, regateaba las embestidas y terminó por amarrarse al piso. Fernández demostró oficio y trató de resolver toreando por la cara, pero el burel apenas le permitió ligar una tanda. Tres cuartos de espada, en colocación delantera, fueron suficientes para hacerlo doblar. Silencio.

El segundo de la tarde fue “Banderillero”, que tocó en suerte a Tomás Alejandro, vestido de celeste y oro. El hidrocálido se fue hasta el centro del ruedo para recibirlo con una larga cambiada. Después, pegado a tablas, volvió a intentarlo, pero el novillo se le adelantó y el percance estuvo cerca de hacerse presente.

Después del puyazo, Tomás Alejandro saludó por navatras. La peonería brilló por su falta de apoyo durante la lidia, especialmente durante el tercio de banderillas, que fue cubierto por el propio novillero y en ningun momento cortaban el viaje al novillo.

Comenzó la faena de muleta con un cambiado por la espalda, pero en el segundo viaje, el astado lo arrolló bruscamente. El novillo tenía mayor recorrido y el joven espada intentó aprovecharlo, aunque no pudo ocultar sus carencias técnicas. A base de corazón y disposición consiguió algunas tandas que fueron reconocidas por el público. Mató de una estocada desprendida. Aplausos.

“Caporal” saltó al ruedo en tercer lugar y tuvo una salida alegre. Vladimir Díaz, vestido de grana y azabache, lo recibió con unas verónicas desaseadas.

Con la muleta no consiguió encontrar la distancia ni el sitio ante un novillo que, afortunadamente, tampoco desarrolló malas ideas. Estuvo desacertado con la espada y todavía peor con el descabello, por lo que terminó escuchando los tres avisos. Paso a la enfermería por los golpes del arrollon que le propinó el novillo.

Alejando Fernández se enfrentó a “Torero” el cuarto de la tarde. Se dobló con el para llevarlo a los medios, ya de pie probó por ambos pitones, mas poco trasmitió al tendido, caló al animal con la espada en los dos primeros intentos. Silenció.

El quinto de la tarde de nombre “Empresario” hizo bueno el adagio que no hay quinto malo. fue nuevamente recibido a porta gayola.
Cuando el del castoreño citó al burel, el caballo fue derribado violentamente, las cuadrillas una ves más brillaron por su falta de ayuda al joven novillero, sin sacar el novillo del caballo. El tercio de banderillas, causó gran emoción con sendos pares. Con doblones toreros lo castigó para llevarlo a los medios donde corrió la mano con suavidad, el toro tenía recorrido y humillaba, y el de Aguascalientes le logró tomar la distancia, un sector del público comenzó a pedir el indulto, más el novillero no se dio coba y se tiró a matar, aunque se sabía que sería muy difícil pasaportarlo. Mató con el descabello. División de opiniones y aplausos al toro en el arrastre

Cerró plaza “Ganadero”, que, según el sorteo, correspondía a Vladimir Díaz. El novillero no pudo salir a matar al sexto de la tarde, por una conmoción cerebral severa y se fue a estudio tomografico y valoración neurológica por lo que su lidia recayó en el primer espada, Alejandro Fernández.

En el caballo, el novillo apretó y ofreció una bella pelea. Fernández planteó la faena principalmente por el pitón derecho, pues el astado no acudía al cite al natural. Poco ocurrió durante la lidia, salvo una buena estocada que le valió el único trofeo de la tarde, una oreja.

Al final faltaron los triunfos grandes, aunque no las emociones. Los novillos dieron juego y, entre ellos, sobresalió el quinto.
Una tarde con matices interesantes, que hizo que el público saliera contento, a la espera de regresar el próximo domingo.

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