Plaza de toros Nuevo Progreso de Guadalajara. (Por Chano Sandoval) Cuarta novillada del serial 2026. Novillos de La Playa, de divisa verde, guinda y amarillo, para César Ruiz, Gustavo García “El Solito” y Fernando Gaona.
El hambre de triunfo y el valor de los novilleros se hicieron presentes en Guadalajara, en una tarde de emociones y distintas maneras de entender el toreo. César Ruiz cortó la única oreja del festejo, aunque sus alternantes también tuvieron momentos que encontraron respuesta en los tendidos.
Después del diluvio que azotó la ciudad, el cielo escampó y permitió la celebración de la novillada. La lluvia, sin embargo, alejó a varios aficionados que desistieron de acercarse a la plaza.
César Ruiz, de rosa y oro, se fue a los medios a esperar a “Aficionado”, que abrió plaza. César recibió con una larga de rodillas y, ya de pie, toreó por verónicas. Con chicuelinas al paso llevó al novillo al caballo. Para cubrir el tercio de banderillas invitó a su alternante Gustavo García, El Solito.
Inició la faena de muleta con ayudados por alto. El novillo ofrecía mejores condiciones por el pitón derecho, que el hidrocálido supo aprovechar. Por el izquierdo salía con la cabeza arriba y calamocheaba, dificultando el toreo al natural. Ruiz se mostró solvente con la muleta y adornó su labor con pases del desdén y molinetes. Cerró con manoletinas y después se puso de rodillas sin necesidad, siendo arrollado sin consecuencias. Mató de una estocada un tanto caída y recibió la primera y única oreja de la tarde.
Gustavo García “El Solito”, de blanco y oro, también se fue a los medios para esperar a porta gayola, a “Norteño”. El novillo humillaba en el capote hasta clavar la cornamenta en la arena, aunque acudió al caballo con la cabeza alta. El novillero correspondió a la cortesía de César Ruiz y lo invitó a compartir el tercio de banderillas.
Con la muleta se mostró valiente, pero falto de recursos técnicos para resolver las dificultades de un novillo que reponía pronto y no le permitía encontrar el sitio. Se tiró a matar a la segura y dejó una estocada caída. Silencio.
El tercero, “Quijote”, correspondió a Fernando Gaona, de tabaco y oro, quien lo recibió pegado a tablas con una larga cambiada. Después del puyazo realizó un quite por tapatías, aunque el novillo acusaba debilidad y perdía las manos constantemente.
Con la muleta, Gaona cuidó la verticalidad y dejó naturales de buenas hechuras. Por el derecho, el novillo se empleaba mejor y el leonés pudo correr la mano con gusto y solera. Una tanda por ese lado, la de mayor calidad de su faena, arrancó los olés más profundos. Sin embargo, volvió a aparecer uno de los males recurrentes del serial, los fallos con la espada. Acertó al tercer viaje y salió al tercio.
César Ruiz volvió a los medios para enfrentarse a “Regio”, de rodillas y el capote a la espalda, recibió con el galleo del Bú. Ya de pie, hilvanó un rosario de verónicas rematado con una media y después ejecutó unas chicuelinas muy lentas, haciendo gala de su manejo del capote.
Cubrió el tercio de banderillas con alegría y, después del primer par, toreó con un sombrero charro. Brindó al maestro Manolo Arruza y, con la muleta, consiguió pases sentidos, aunque por momentos faltó temple a su labor. En los medios ejecutó una arrucina de gran valor y cerró por bernadinas, cuando el novillo ya salía por el lado contrario. Los fallos con el acero le quitaron fuerza al final. Hasta el cuarto intento dejó una estocada en buen sitio, pero sin efectos inmediatos, dobló después de un aviso. Salida al tercio.
“Divertido” fue el quinto de la tarde y correspondió a “El Solito”, quien lo recibió por gaoneras pegado a tablas. Después del puyazo probó con un quite por zapopinas.
Su faena de muleta estuvo bien estructurada por ambos pitones. Por el derecho, el novillo tenía mayor recorrido y permitió muletazos más sentidos. También hubo buenos naturales en una labor en la que Gustavo mostró ideas claras y mayor acierto que ante su primero. Falló con la espada y dio una vuelta al ruedo.
Cerró plaza “Aguanaval”, con el que Fernando Gaona hizo honor a su apellido al ejecutar un quite por gaoneras.
De nuevo se plantó bien con la muleta, aunque el novillo tenía poco recorrido. Aun así, el joven leonés mostró torería y elegancia, cualidades que la falta de fondo de su oponente no le permitió desarrollar a cabalidad. Una estocada defectuosa y varios fallos con el descabello prolongaron el desenlace. Silencio después de un aviso.
Al final, pese a la ausencia de triunfos rotundos, la gente salió contenta. Hubo entrega y momentos de buen toreo en tres expresiones distintas que conectaron con los tendidos. La espada dejó el balance en una sola oreja, pero no borró lo que cada uno había mostrado. En una tarde que la lluvia estuvo a punto de malograr, los tres dejaron motivos para volver a verlos.
Fotos: Guillermo Espinoza


