Luis David corta la única oreja en el cerrojazo

Redacción

Guadalajara, Jal. (Por Chano Sandoval) Plaza «Nuevo Progreso». Corrida de cerrojazo de la Feria de Aniversario. Toros de San Constantino, divisa naranja y azul rey, para los matadores Antonio Ferrera, Juan Pablo Sánchez y Luis David.
 
Luis David terminó por llevarse la tarde al cortar la única oreja del festejo, ante un encierro del ganadero Juan Pablo Corona muy bien presentado y de notable trapío. Sin embargo, el juego del conjunto resultó desigual y, aunque varios toros se dejaron, faltó ese piquetito de transmisión que termina por encender los tendidos.
 
Antes del paseíllo, la banda de guerra del Ejército Nacional entonó el Himno Nacional Mexicano, mientras se desdoblaba una monumental bandera mexicana en el centro del ruedo.
 
Abrió plaza “Selu”, que enfrentó Antonio Ferrera vestido de manzana y oro. El torero buscó por ambos pitones, logró apenas un par de tandas bien estructuradas, se notó que al toro le pesaron los kilos. Ferrera entendió que había que torearlo a media altura para no castigar de más al animal. Por el derecho pudo correr bien la mano, con pases largos y templados, aunque sin tanta ligazón; esto no por falta de oficio, sino todo lo contrario: para cuidar las embestidas del burel.
Una media lagartijera fue suficiente para que doblara. Salida al tercio.
 
Antonio Ferrera recibió al toro “Andaluz”, al que saludó a la verónica. Con la muleta comenzó con doblones muy taurinos. Al toro le faltó alegría y le costaba mucho repetir, por lo que la gente se aletargó durante la lidia. Estuvo voluntarioso, pero el animal se quedaba parado sin dar opciones al español.
Una espada en buen sitio, aunque el toro tardó en doblar. Silencio.
 
El segundo de la tarde fue “Espartino”, un bonito ejemplar aplaudido a su salida, lidiado por Juan Pablo Sánchez, quien portaba un terno rosa y oro. Desde el capote, el hidrocálido comenzó a hormar la embestida, bregando por abajo. En las banderillas, un subalterno resbaló, pasando momentos de tensión, sin que afortunadamente se hiciera presente el percance; los nervios se pusieron de punta, sobre todo por lo astifino del toro.
Con la muleta, Sánchez se dobló con el astado para iniciar la faena. Ya de pie, se vio lo buen torero que es Juan Pablo: tandas bien logradas por naturales, aunque sin darle su espacio al toro, que protestaba al final de cada pase. Un pinchazo en el primer viaje para matar y, al segundo intento, una estocada caída. Silencio.
 
A Juan Pablo Sánchez le tocó en suerte “Gran Toño”, toro que perdía constantemente las manos. A pesar de acusar debilidad, el toro tenía nobleza, que no terminó de romper por la falta de fuerza. A Sánchez se le vio con ideas claras, dándole el tiempo al toro y sobrado de recursos; sin embargo, el animal no permitió el lucimiento del nacido en Aguascalientes. Aun así, logró algunos muletazos de buena calidad, aunque el toro se quedaba completamente parado.
Con dos dosantinas terminó la faena para tirarse a matar, fallando con el acero. Aplausos.
 
“Santino” saltó al ruedo en tercer lugar. El encargado de pasaportarlo fue Luis David, vestido de catafalco y oro. Quitó por chicuelinas muy ceñidas y cubrió él mismo el segundo tercio con bastante soltura. En los primeros pases el toro salía con la cabeza alta, pero Luis David sometió a su adversario, que terminó por romper a bien. Con tandas templadas y de buena manufactura, y muletazos largos, logró emocionar al tendido. Mató recibiendo, dejando una media tendida que fue suficiente. Una oreja.
 
Cerró plaza “Bienaventurado”, a quien Luis David recibió de rodillas con una larga cambiada. El toro repitió muy pronto, sin dejar que el torero se repusiera, por lo que el matador tuvo que saltar a las tablas para evitar la tragedia. Nuevamente cubrió los palos con poder, ganándose las palmas del tendido.
Con la muleta mostró firmeza, principalmente por el lado derecho, con muletazos de calidad. El toro tenía movilidad, aunque también acusaba debilidad. Luis David lo toreó a media altura, con tandas de buenas hechuras. Terminó su labor con una tanda de poncinas rematada con un trincherazo de calidad. Intentó matar recibiendo, pero pinchó; al segundo viaje dejó media estocada tendida, perdiendo la oreja.
 
Al final, los toros de San Constantino cumplieron en presentación y trapío; sin embargo, aunque dieron juego, faltó ese piquetito de emoción que termina por redondear una tarde.
 
La corrida dejó un aire de nostalgia en el ambiente, pues con ella se cierra la temporada en la Nuevo Progreso y comienza, una vez más, el estiaje taurino en Guadalajara.

Foto: Guillermo Espinoza

Info Box

Click here to change this text. Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.

Scroll al inicio