Roca Rey sufre fractura de la mano derecha

Redacción

Destacada actuación de Diego Silveti

 La Plaza de Toros “La Luz” registró un lleno absoluto, al celebrarse la tradicional Corrida Guadalupana, festejo en el que Diego Silveti se consolidó como eje artístico de la noche, acompañado por actuaciones de entrega de Leo Valadez y Andrés Roca Rey, ante un encierro de la ganadería de Begoña.

Abrió plaza Diego Silveti con “Inmaculado”, de 465 kilos, al que saludó a pies juntos, marcando desde ese momento el pulso del festejo. Con el capote destacó en un elegante quite por chicuelinas, rematado con una revolera, que desató la primera ovación de la noche. Tras brindar al público, firmó una faena asentada, de trazo largo y mando por el pitón derecho,  Por el izquierdo, mostró profundidad, elevando la intensidad en los finales, al apostar en las cercanías y cerrar con bernardinas. Tras la estocada el toro tardó en doblar y Silveti debió usar la espada corta, retirándose con palmas tras un aviso.

El segundo del festejo, “Luminoso”, con 495 kilos, correspondió al peruano Andrés Roca Rey, quien abrevió su actuación.

El tercero, “Luna de Plata”, de 475 kilos, fue para Leo Valadez, quien conectó con el público desde el saludo capotero de rodillas y un vibrante quite por chicuelinas. Consciente de la importancia de la fecha, tomó los palos y dejó tres pares que calaron en el tendido. Con la muleta mostró variedad y sentimiento, en muletazos  por ambos pitones. Aunque el toro fue a menos, Valadéz se mantuvo firme y cercano, retirándose entre palmas tras fallar con el acero.

El cuarto, “Manto Azul”, de 509 kilos, segundo del lote de Diego Silveti, permitió al matador mostrar nuevamente su variedad y valor con el capote. Con la muleta dejó una actuación llena de valor y entrega, con clara disposición del triunfo y una trasteo tesonero de principio a fin. Una buena estocada, provocó la petición de oreja, que no fue concedida.

El quinto, “Centinela”, con 502 kilos, fue lidiado por Andrés Roca Rey, quien firmó una faena de entrega y variedad por ambos pitones, siempre machacon, Roca Rey dejó ver su oficio tratando de agradar al respetable que lo esperaba con gran expectación.

Al intentar rematar una tanda con el pase de pecho, el toro le pegó un derrote sobre su mano derecha, que a la postre resultó más delicado de lo que se creía.

 Al final de la función, el diestro peruano Roca Rey, fue trasladado al hospital Aranda de la Parra, para ser inmovilizado de la mano derecha, en la que se le encontró una fractura. En las próximas horas se sabrá cuánto tiempo tardará en recuperarse.

Cerró la lidia ordinaria “Peregrino”, de 498 kilos, para Leo Valadez, quien lo recibió a porta gayola, decidido y entregado. Dio continuidad con el capote y compartió el tercio de banderillas con el torero de plata Nazareth Martínez. El toro tuvo poca duración y Valadez mostró una gran disposición,  retirándose entre palmas tras un pinchazo hondo.

Como toro de regalo, Diego Silveti lidió a “Lucero”, de 465 kilos, de Begoña. Tras brindar  a la afición, dejó clara su intención de triunfo desde el inicio del trasteo muleteril. Faena derechista de series ligadas, mando y poder, conectando con el público. El toreo en redondo y el valor al meterse entre los pitones sellaron una labor de convencimiento que coronó con el acero. 

No obstante que no se cortaron orejas, el público se retiró satisfecho por la entrega mostrada de los tres toreros.

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