Cinco Villas, Estado de México. Casi lleno en los tendidos para celebrar una fecha histórica: los 500 años de la tauromaquia en México. En tarde calurosa y aderezada por intermitentes ráfagas de viento, se lidiaron toros de Rancho Seco, de variada presentación y juego desigual. El balance artístico se lo llevó Manuel Escribano, quien dio una clamorosa vuelta al ruedo tras una fuerte petición de oreja negada por el palco de la autoridad, mientras que Luis David y Leo Valadez mostraron voluntad, pero se estrellaron contra el mal uso de los aceros.
El magisterio de Escribano
Abrió plaza Manuel Escribano, que saludó con vistosidad de capa. En un gran gesto, invitó a sus compañeros a compartir el tercio de banderillas, desatando las ovaciones del respetable. Con la muleta cuajó pasajes de mérito ante un astado de escasa transmisión y que salía con la cabeza arriba. Tras una estocada delantera, tuvo que hacer uso del descabello, quedando todo en palmas.
Lo mejor de la tarde llegó con el cuarto. Escribano lo recibió con verónicas de excelente factura y esta vez cubrió el segundo tercio en solitario con gran espectacularidad. Inició su labor muleteril al hilo de las tablas para después estructurar una faena de alta nota, hilvanando pases largos, templados y de honda conexión con el tendido. Cobró una estocada entera algo tendida. La plaza exigió el trofeo, pero ante la negativa del juez, sobrevino una sonora bronca al palco, obligando al sevillano a dar una merecida vuelta al ruedo.
Voluntad sin rúbrica para Luis David
Luis David dejó destellos de su clase a la verónica con el primero de su lote. El de Rancho Seco empujó con fijeza y bravura en el caballo, provocando un impresionante tumbo al picador. Con la muleta, el hidrocálido firmó series estimables, pero la faena no terminó de romper. Tras un pinchazo y una estocada entera, recurrió a la cruceta. Silencio tras escuchar un aviso.
Con el quinto, un toro áspero y que ofreció nulas facilidades, Luis David anduvo por encima de las condiciones de su astado. Logró pasajes meritorios con capote y muleta, pero el lucimiento fue imposible ante las nulas opciones del burel.
Valadez, variado y por naturales
Leo Valadez plantó cara a las ráfagas de viento que molestaron durante la lidia del tercero. Estuvo voluntarioso y firme, logrando robarle muletazos de mérito a un ejemplar complicado. Desafortunadamente, la espada le jugó una mala pasada. Palmas tras un aviso.
Cerró plaza un toro que permitió a Valadez desplegar su repertorio más variado. Conectó con fuerza en los tendidos corriendo la mano al natural y adornándose con ajustadas dosantinas. Tenía el triunfo en la mano, pero los reiterados fallos con el acero disiparon cualquier posibilidad de tocar pelo. Escuchó dos avisos y se despidió entre palmas del cariñoso público.
Foto: Mundo Toca

