Miriam Cabas enamora a Guadalajara

Redacción

Guadalajara, Jal. Tercera novillada del serial 2026. Plaza de toros Nuevo Progreso. Por Chano Sandoval.

Los novillos de Carranco salvan la tarde junto al reserva de Paco Cordero, con el que Mirian Cabas enamora a Guadalajara.
Los de Cerro Viejo, faltos de fuerza.

Tres novillos de Carranco, divisa rojo, plata y oro, y tres de Cerro Viejo, divisa rojo y rosa, para los novilleros Morales Ramos, Miriam Cabas e Isaías López.

Abrió plaza “Gavanero”, de Cerro Viejo, lidiado por el torero de casa, Morales Ramos, quien vestía de grana y oro. Desde su salida, el novillo acusó una lesión en la pata derecha y una marcada tendencia a buscar su querencia. Pese a ello, la autoridad no consideró necesario cambiarlo.

Con la muleta, la lesión se hizo todavía más evidente. Bastaba que el joven novillero le bajara un poco la mano para que el animal se viniera abajo. El tapatío no tuvo la más mínima oportunidad de construir una faena. Falló tanto con la espada como con el descabello. Escuchó dos avisos y, cuando ya se acercaba el tercero, logró descabellar. Silencio.

La española Miriam Cabas de hoja y oro, se enfrentó a “Pildoro”, también de Cerro Viejo, que de salida saltó al callejón sin causar percances. Al lancearlo a la verónica, la novillera resbaló y quedó en el suelo, delante de la cara del novillo. Por fortuna, cuando este hizo por ella, perdió las manos, lo que evitó la cornada.

En banderillas, Nazareth colocó un buen par que le valió salir a saludar al tercio.

Muleta en mano, Cabas le caminó con torería para llevarlo a los medios. El novillo embestía con la cabeza alta y, aunque por el pitón izquierdo humillaba más, al bajarle la mano se caía. La española buscó la manera de aprovechar las escasas posibilidades de su oponente y consiguió algunos buenos muletazos, sin que la falta de fuerza permitiera darle continuidad a la faena.

Su talón de Aquiles volvió a ser el acero. Falló con la espada en al menos ocho ocasiones, mostrando carencias técnicas a la hora de ejecutar la suerte suprema. Terminó con el tercer intento de descabello. Silencio.

“Azucarero”, de Carranco, saltó al ruedo en tercer lugar y tocó en suerte a Isaías López, vestido de espuma de mar y oro. El tercio de varas fue un verdadero desastre. Se siguió picando después de que la autoridad había ordenado el cambio de tercio y, además, dentro de las rayas concéntricas.

Con doblones toreros, López, comenzó a ahormar la embestida, arrancando los olés más sentidos de la tarde. En los medios ligó dos buenas tandas al natural, con detalles que recordaban al Brujo de Apizaco. Una tanda más de molinetes, rodilla en pie, emocionó al tendido. Después, ofreciendo la muleta con ambas manos, como si fuera a ejecutar una verónica, se ciñó al novillo en un pase que el propio Pana bautizó como “panaderinas”.

Dejó una estocada hasta los gavilanes, en aparente buen sitio, pero sin el efecto esperado. El novillo dobló, aunque volvió a levantarse tras la intervención del puntillero y terminó por amorcillarse. Se esfumó así la posibilidad de cortar orejas. Vuelta al ruedo.

“Six Seven”, un nombre muy poco taurino, de ja ganadería de Carranco, fue el cuarto de la tarde. Lo lidió Morales Ramos, quien lanceó a la verónica con calidad. El decano de los picadores, David Vázquez, nos regaló un puyazo de antología, sosteniendo la pelea en el caballo de manera magistral. Después del encuentro con el piquero, el novillero tapatío probó por gaoneras.

En el último tercio hubo algunos muletazos de mérito, aunque aislados dentro de una faena desaseada, con frecuentes enganchones. Morales Ramos estuvo voluntarioso, pero se le vio fuera de sitio, sin acertar con las distancias que requería el novillo. La tarde se le fue cuesta arriba y tampoco encontró fortuna con la espada. Silencio.

El quinto de la tarde, de nombre “Joyero”, también de Carranco, tuvo una salida muy alegre. Acudía de largo y mostró fijeza en los dos capotazos que alcanzaron a darle. El subalterno lo estrelló contra el burladero de matadores y el novillo quedó gravemente lesionado. Tuvo que ser apuntillado, dando paso al primer reserva.

El quinto bis, “Pinturero”, de la ganadería de Paco Cordero, permitió a la española Miriam Cabas llevarlo al caballo por chicuelinas andantes.

Con la muleta, el novillo rompió a bueno y Miriam supo entender su embestida, citando de largo y ofreciendo los muslos. En los medios ligó dos tandas al natural de buena manufactura. Con los molinetes invertidos se le vio sobrada de recursos y cerró la faena con dos dosantinas y el pase del desdén.

Una estocada tendida bastó para que doblara el novillo. Hubo petición mayoritaria, atendida por la autoridad. Una oreja.

Cerró plaza “Campanero”, de la ganadería de Cerro Viejo, que, al igual que sus hermanos, perdía las manos en cada pase. Después del tercio de varas, Isaías López ejecutó un rosario de orticinas.

Con la muleta se le vieron buenas ideas, aunque su toreo resultó poco ortodoxo, con pases arrebatados y pasos de más para colocarse que restaban limpieza y continuidad a la faena. La espada volvió a jugarle una mala pasada y, después de varios viajes, terminó su labor. Silencio.

Al final la novillada fue interesante, aunque la falta de fuerza de varios ejemplares y los desaciertos en la lidia pesaron demasiado. Miriam Cabas encontró en el reserva la oportunidad de mostrar su oficio y pasear la única oreja de la tarde. Isaías López dejó momentos de personalidad y los olés más sentidos, aunque la espada le impidió redondear su actuación. Morales Ramos tuvo una tarde cuesta arriba. Quedaron detalles para el recuerdo y algunos otros para el olvido.

Foto: Guillermo Espinoza

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