Oreja para Ricaud y "El Maletilla", en una tarde de escasa emoción

Redacción

Guadalajara, Jal. Por Chano Sandoval. Plaza Nuevo Progreso. Segunda novillada del serial 2026. Apenas un cuarto de aforo en tarde soleada.

Poco que recordar dejó la segunda novillada del serial 2026. Ni las orejas concedidas a Emilio Ricaud y Cristóbal Arenas “El Maletilla” lograron sacudir el sopor de una tarde marcada por la debilidad del encierro de Paco Cordero, de divisa roja y blanca. Novillos aunque bien presentados, escasos de fuerza y, en términos generales, faltos de bravura.

Abrió plaza “Reposado”, al que recibió César Fernández “El Quitos”, vestido de pavo y oro. El novillo acusó un problema en los cuartos traseros y cayó en varias ocasiones, lo que limitó las posibilidades de lucimiento del joven francés. Se le vio bien plantado y con ideas, aunque sin materia prima para desarrollarlas. Anduvo desacertado con la espada. Silencio.

El segundo, “Pinturero”, fue el ejemplar de mayor clase. Salió con alegría, remató en los burladeros y metió bien la cara en los capotes. Emilio Ricaud de berenjena y oro, lo llevó al caballo en tres ocasiones, sometiéndolo a un castigo excesivo que terminó por mermar sus condiciones para el tercio de muleta. Aun así, el novillo conservó la clase y ofreció embestidas que el hidrocálido desaprovechó entre medios pases, sin terminar de redondear las series. Quedó a deber al público tapatío. Una buena estocada le valió la primera oreja de la tarde, pese a las deficiencias de su labor.

“Tejuino” saltó al ruedo en tercer lugar. Cristóbal Arenas “El Maletilla” de blanco y plata, tuvo, dificultades para encontrarle la distancia y su faena no transmitió emoción al tendido. Una media estocada precedió a la concesión de una oreja.

Con el cuarto, de nombre “Birote”, el novillero “El Quitos” brindó al matador Miguel Ángel Martínez “El Zapopan”. Buscó al novillo por ambos pitones, pero su disposición no bastó para levantar una faena que transcurrió sin momentos de relieve. Poco pasó con la muleta y la respuesta del público fue el silencio.

“Chinaco”, lidiado en quinto lugar por Emilio Ricaud, volvió a evidenciar la falta de fuerza del encierro. Perdía las manos y ofrecía embestidas a media altura, sin que la labor alcanzara intensidad. Ricaud dejó una media estocada y escuchó un aviso. Dio una vuelta al ruedo que fue protestada.

Cerró plaza “Mezcalero”, que repitió el denominador común de la tarde al perder las manos constantemente. Cristóbal Arenas estuvo voluntarioso, aunque poco pudo ofrecer ante un novillo que apenas se sostenía. Silencio.

Al final las orejas concedidas a los novilleros, no alcanzan a contar lo sucedido en la tarde, Hubo desaciertos y oportunidades desaprovechadas. Faltó fuerza en los novillos y emoción en el ruedo. Y sin esos elementos, los trofeos difícilmente pueden rescatar una tarde.

Foto: Guillermo Espinoza

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