Una oreja para Luis David y otra para Arturo Gilio, quien la obtuvo con el toro de regalo

Bernarda Muñoz

La plaza de toros Cinco Villas, en Santiago Cuautlalpan, Estado de México celebró este domingo la denominada Corrida del Arte, en la que se lidiaron astados de Montecristo, propiedad de Germán Mercado, de variada presentación y juego. Destacaron el tercero, por su bravura, y el quinto, que recibió los honores del arrastre lento y un séptimo de regalo de Las Huertas, de poco juego. El festejo se desarrolló en una tarde de cielo nublado que, más tarde, dio paso al sol, con tres cuartos de entrada.

Juan Ortega, con el lote de menores posibilidades, dejó constancia de su concepto artístico y su torería, mientras que Luis David y Arturo Gilio consiguieron momentos de interés ante sus respectivos ejemplares. El balance final fue de una oreja para cada uno de estos dos últimos, incluida la obtenida por Gilio con el toro de regalo de Las Huertas.

Juan Ortega: torería ante un lote complicado

Con Chiripo,  de 470 kilos, Juan Ortega se fue de rodillas para ejecutar una larga cambiada pegada en tablas, antes de lucirse con el capote a la verónica. Con la muleta se mostró entregado por ambos pitones, intentando extraer lo mejor de un toro suelto, distraído y que llevaba la cabeza arriba. Con oficio y expresión torera, buscó siempre el lado bueno de las embestidas. Mató al tercer viaje, de estocada desprendida, y escuchó palmas.

Con su segundo, Ilusión,  de 470 kilos, se encontró con un astado que buscó refugio en tablas. Ortega intentó someterlo con doblones en los medios, poniendo voluntad y torerismo ante las escasas opciones que ofrecía su oponente. Tras un pinchazo y varios descabellos, saludó desde el tercio después de dos avisos.

Luis David: una oreja de su segundo

Luis David recibió a Cubetero, de 485 kilos, ejemplar que fue protestado por el público debido a que se escobilló de un pitón en tablas. El torero hidrocálido quitó por chicuelinas, rematadas con revolera, y llevó al astado a los medios para comenzar su faena de muleta con una tanda de derechazos, seguida de naturales de mejor factura, que le fueron ovacionados.

Aunque el toro se quedaba corto en sus embestidas, Luis David se mostró empeñoso y cerró su labor con ceñidas manoletinas. Mató al segundo intento y escuchó silencio tras un aviso.

Con Venadito, de 472 kilos, el diestro estuvo más esforzado. Lo recibió con chicuelinas antiguas y destacó después en banderillas, colocando dos pares al cuarteo y uno al violín, que fueron ovacionados.

La faena comenzó en los medios con pases cambiados y continuó con una tanda de derechazos. Por naturales encontró mayor profundidad y exposición, imprimiendo temple y hondura a su labor. Dejó media estocada baja y, aunque el toro tardó en doblar, obtuvo una oreja tras dos avisos.

Arturo Gilio: la bravura del tercero y el premio con el de regalo

Arturo Gilio recibió a Pardito, de 485 kilos, con un quite lucido por chicuelinas. Con la muleta estructuró una faena basicamente derechista, con pases largos y templados que encontraron eco en los tendidos. Aprovechó la bravura que ofrecía el pitón derecho y cerró con  dosantinas de buen calado.

Sin embargo, la suerte suprema se convirtió en su principal obstáculo: pinchó en cuatro ocasiones y varios golpes de descabello. Escuchó palmas tras dos avisos.

Ante Primavero, de 485, Gilio tuvo pocas opciones para el lucimiento y optó por abreviar su labor. Dejó media estocada y fue silenciado.

El torero decidió regalar un séptimo astado, de nombre Piedra Negra, de 480 kilos de la ganadería de Las Huertas. Aunque el ejemplar resultó bonito de hechuras, se mostró agarrado al piso y ofreció escasas posibilidades de lucimiento.

Gilio, sin embargo, se mantuvo dispuesto y entregado, insistiendo con empeño ante las limitaciones de su enemigo. Una estocada en buen sitio le permitió cortar una oreja, con la que cerró su actuación.

Incidencias

El banderillero Joel Delgado, El Panita, saludó desde el tercio tras su actuación en el tercer toro.

Santiago Cuautlalpan, Edo. México. Plaza Cinco Villas. Corrida del Arte.  lidiaron astados de Montecristo, propiedad de Germán Mercado, de variada presentación y juego. Destacaron el tercero, por su bravura, y el quinto, que recibió los honores del arrastre lento y un séptimo de regalo de Las Huertas, de poco juego. El festejo se desarrolló en una tarde de cielo nublado que, más tarde, dio paso al sol, con tres cuartos de entrada.

Juan Ortega, palmas y salida al tercio tras dos avisos.

Luis David, silencio tras aviso y oreja tras dos avisos. 

Arturo Gilio, palmas tras dos avisos, silencio y oreja en el toro de regalo.

Fotos: Mundo Toca (Las que vienen firmadas) y Edgar Mendoza.

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